jueves, 29 de marzo de 2012

Nota presentada a el presidente del INTI por algunos trabajadores del Instituto

San Martín (PTM), marzo 25 de 2.012.-


Señor
Presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial
Ing. Guillermo Salvatierra
S                                        //                                 D

De  nuestra consideración:
                                   Quienes abajo suscribimos creemos necesario comenzar estas líneas haciendo la aclaración de que fueron precedidas por otra nota – luego suplantada por la presente -  en la cual el encabezamiento, forma y contenido diferían de ésta, redactada con igual contenido conceptual, pero ateniéndose en lo formal a las más estrictas normas de cortesía, que creemos que son las que corresponden a personas con el nivel educacional que comparte usted con gran parte del personal del Instituto.  La indignación y el desacuerdo pueden y deben ser expresadas correctamente.
            Antes de hablar de los motivos de indignación y desacuerdo, permítanos hacerle algunas consideraciones sobre la percepción que del Instituto tenemos sus trabajadores, sobre su conducción y la tarea que el mismo realiza. Somos perfectamente concientes de que el Instituto es un órgano del Estado Nacional, quien dispone – en función de las políticas que desea desarrollar – de quién ha de presidirlo y cuáles son las acciones que debe realizar. Quienes hemos estado en él durante largos años hemos visto pasar muchos presidentes, todos los cuales dieron a las acciones del Instituto su impronta, con mayor o menor fortuna y mejor o peor recuerdo.
Nadie cuestiona la legitimidad de su nombramiento o de las medidas implementadas en cumplimiento de políticas dictadas por el Poder Ejecutivo. Por tanto, mal haría usted en pensar que el eje de los conflictos planteados reside en la defensa de anteriores gestiones o en el cuestionamiento de la legitimidad de su nombramiento.
            Por otra parte, somos plenamente concientes de que, cualquiera sea la tarea encomendada al Instituto, ésta no se realiza en el escritorio de la presidencia sino en las mesadas de los laboratorios y en los demás ámbitos laborales del Instituto. Permítanos decirle que consideramos que nuestro trabajo es el más importante y que, en realidad, nosotros somos lo permanente, y usted lo transitorio.
            Aclarados estos puntos, debemos manifestarle los motivos de indignación y los puntos de desacuerdo, motivo de la presente.
            Cuando usted mandó su primera y tardía nota de presentación, la concibió como “Comunicado al personal”, desdichado encabezamiento que nos remonta a pasadas épocas de golpes de estado, todos los cuales han tenido como forma de presentación y justificación a los comunicados. Lamentable elección para un funcionario de un gobierno que ha hecho del repudio a los golpes de estado y de las políticas que siguieron uno de los principales ejes de su accionar. A quienes abajo firmamos nos causó indignación la forma y el momento de tal “comunicado”, al que el mejor comentario que pudo hacerse fue el de una veterana compañera del INTI que dijo  “¡Sólo le faltó mandarlo con la marcha de San Lorenzo como acompañamiento musical!”. Suscribimos lo expresado por  ella.
            De  su nota de fecha  veintiuno de marzo del corriente año, nos indignan  (y también, por qué no decirlo) nos sorprende que se dirija a “todas y todos los compañeros…”, ya que en una búsqueda en los Diccionario de la Lengua Española, de Sinónimos y Etimológicos de la Real Academia, no hemos podido encontrar motivo alguno para considerarlo a usted un compañero del personal del Instituto. Su conducta más bien corresponde a lo contrario. De un compañero se espera la solidaridad en defensa del salario, el cumplimiento de las promesas realizadas, el que encabece la lucha por causas justas o que -por lo menos- la acompañe. Nada de eso ha hecho usted, ni siquiera recorrer la totalidad de los Centros, para que podamos conocerlo en forma personal. Tampoco es de compañero el llevar alegremente a cabo una política de recorte salarial.
            Cuando usted habla de la pérdida de facturación como consecuencia de los paros, ignora la calidad de clientela cautiva que tienen quienes concurren al Instituto. Éste no es un puesto de helados en la playa, en el cual la venta diaria no puede recuperarse. Quien necesita un análisis o el asesoramiento del INTI vuelve por él mañana si hoy la puerta está cerrada. Que estos hechos afecten su prestigio frente a sus superiores es harina de otro costal, y bien haría en reconocerlo, en pro de un mejor entendimiento con quienes realizan las tareas tendientes a lograr las metas que ellos a usted le exijan. Esta visión microeconómica, centrada en la facturación, ignora el efecto macroeconómico del accionar del Instituto, al aumentar la productividad de la industria, reducir importaciones, aumentar exportaciones o mejorar la calidad del medio ambiente. No importa que el resultado del balance del INTI sea pérdida o ganancia: lo realmente importante es el impacto de la actividad del Instituto en la economía en general.
            Por otra parte, usted no ha de ignorar que la historia, ya sea de la humanidad o de una institución, es un proceso que se desarrolla en el tiempo y que va modificando a quienes participan en él, cambiando estructuras y modos de pensar. En los últimos ocho años, el personal del Instituto nos acostumbramos a que la Presidencia estuviera en el PTM, en comunicación constante con ellos y, para los que tienen esa antigüedad o menos, es la forma en que las cosas son y deben ser. Un Presidente que conviva con nosotros, que nos permita una libre comunicación, al que veamos en el comedor compartiendo la comida con nosotros, puede ser considerado un compañero. El trasladar la Presidencia a la Sede Retiro da la sensación de que se nos considera algo así como un televisor al que se puede manejar a control remoto; dicho en términos de sociología política, nos reduce de ciudadanos a la categoría de siervos. Como todo proceso, puede ser revertido, pero eso conlleva un costo de energía y un lapso de tiempo, y dado que este es un proceso social, implica luchas y antagonismos que en nada benefician a la tarea que realizamos.
            Tal vez debiera usted considerar que si el personal del Instituto estuviera informado sobre las políticas que se desea desarrollar, como en su momento fueron expuestas en el Plan Estratégico, esto redundaría en una mayor efectividad, ya que el trabajo intelectual implica una relación dialéctica entre medios y fines. Si tal cosa se realiza, la calidad del producto final mejoraría y con ello, los beneficios que pueda obtener el país  de nuestro accionar.
            Creemos no pocos que su ausencia del PTM se puede interpretar como desdén hacia el personal o bien como una actitud de prudencia exagerada, para decirlo en forma elegante.
            Mucho más tendríamos  para decirle, pero como consideración final debemos hacerle notar que la amenaza implícita en el final de su nota – sobre la falta de garantías para el pago de los salarios del personal LCT en caso de nuevas medidas de fuerza – en nada ayudan a una solución racional del conflicto. Antes por el contrario, es intentar apagar un incendio con nafta. Y, por las razones anteriormente mencionadas sobre la facturación, además es una notable inexactitud.
            Sin otro particular, saludamos a usted, quedando a la espera de su respuesta.

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