miércoles, 28 de diciembre de 2011

El INTI 2012-2015: Continuidad de la acción transformadora o retroceso


Luego de las medidas tomadas por la nueva administración, que parecen haber provocado una profunda negación de lo hecho en los nueve años de la gestión anterior, siento la necesidad de exponer mis puntos de vista, tal como hacíamos cada vez que se planteaba una controversia de cualquier tipo en el instituto.
Más allá de los pedidos de renuncia y de las conductas más o menos adaptativas de algunos integrantes de la conducción superior y de las direcciones de los centros (confieso que en mayor cantidad de las que yo hubiera supuesto) me parece que lo importante es analizar qué variables son las que están operando y que, a mi modesto entender, determinarán el verdadero sentido de las decisiones tomadas en los primeros días por las nuevas autoridades.

El INTI, tal como se expuso en la discusión pública, se debate entre contribuir a la profundización de un modelo de cambio en la estructura industrial, económica y productiva, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la comunidad; u optimizar el viejo esquema del derrame, cuya consecuencia sería la inclusión social.

El INTI estaba embarcado en la primera de estas opciones.

El sentido de nuestro trabajo estaba siendo construido bajo la idea trascendente de “mejorar la calidad de vida de la comunidad”, y los esfuerzos orientados en esa dirección necesitaban de un compromiso vital distinto al que estábamos acostumbrados. Ya no alcanzaba con actuar sólo en la dimensión de las empresas, esperando la demanda tradicional o tomando iniciativa en las cuestiones funcionales a ese mismo ámbito.
Las ideas que nos propusimos aplicar, construidas colectivamente a partir de la interpelación y los debates propuestos por Enrique Martínez, requerían de un compromiso superior tanto conceptual cuanto operativo, y del concurso de todos los integrantes del INTI, de modo de aprovechar el potencial de cada uno en particular y de la institución como un solo organismo.

Una explicación preliminar de por qué no pudimos avanzar todavía más en la transformación propuesta, tal vez se corresponda con no haber garantizado lo suficiente un protagonismo más profundo de las personas con ese espíritu transformador que hace falta en proyectos de cambio tan fuertes, como los encarados desde 2002, eludiendo aun más las mediaciones que impidieron una dinámica acorde en el funcionamiento estructural del INTI.
En proyectos como éste, la transformación tiene que empezar por nosotros mismos: transformando nos transformamos.
Hay cientos de ejemplos en todo el país, y fuera del mismo, de experiencias vitales que nos ayudaron a completarnos como personas, fundamentalemente.
Se hace difícil realizar un proyecto transformador si queremos aplicar recetas que hoy no nos sirven, aunque puedan haber servido en otro momento histórico. Hoy debemos estar más abiertos a las demandas de la etapa que nos toca transitar, teniendo un marco conceptual sólido, esencialmente valorativo.

Mi opinión sobre qué hacer ante la nueva situación

La conducta a seguir se podría resumir simplemente en no abandonar ni la actitud ni las acciones transformadoras, teniendo en cuenta que, al menos desde el discurso, ya ha sido ratificada la continuidad de las líneas de trabajo.
Sólo podremos comprobar que ese discurso se corresponde con la realidad cuando se vea la destinación de recursos, el fortalecimiento de los equipos multidisciplinarios que se constituyeron en estos años, y las posibilidades reales de que se entienda que el INTI no puede volver a ser sólo un organismo disponible a las necesidades de las empresas.
Aun en ese espacio empresarial el INTI debe seguir actuando proactivamente, buscando transmitir conceptos de visión integral, reformulando nuestra intervención al incorporar miradas más completas que nos permitan visualizar a las empresas como unidades socio económicas y productivas, no como un fin en sí mismo, sino como vehículos para el crecimiento económico pero fundamentalmente para el desarrollo humano de todos nuestros compatriotas.
Las empresas, como construcción histórica de la Argentina, deben ser incorporadas analíticamente en función de la mejora de la calidad de vida de la población, consigna sostenida calurosamente en el auditorio del INTI lleno, el último 25 de noviembre.
Esta es la clave del asunto.
Gente del INTI, en sintonía con los cambios que requiere la Argentina: 
Somos nosotros los “oficialistas” en el plano tecnológico
Somos nosotros los que mejor expresamos en el INTI los casi 12 millones de votos de apoyo al proyecto nacional, popular y democrático que expresan la esperanza de un país mejor.
Somos nosotros los que analizamos colectivamente las posibilidades que la tecnología nos ofrece para la mejora de las condiciones de vida de nuestro pueblo.
Somos nosotros los que no propiciamos la contradicción entre la atención a las pymes y la intervención de la tecnología en ámbitos sociales distintos y en el Estado.

Porque sería un error pensar que el INTI debe separar sus líneas de innovación tecnológica orientadas a las empresas, de las intervenciones tecnológicas que se dirigen a otros actores de la economía emergente después de la gran crisis del neoliberalismo. Dicho operativamente: sería un error que los Centros vuelvan a ser unidades atomizadas entre sí y ajenas a las áreas que se relacionan con actores sociales diversos.
Un funcionamiento sistémico es el que puede y debe dar respuesta a las necesidades de empresas, Estado, organizaciones sociales y comunidad en general, en los espacios en los que la tecnología y las tecnologías son herramientas insustituibles.
Una intervención tecnológica que requiera de profundos conocimientos académicos y científicos, debe impactar en el espíritu del INTI del mismo modo que una en un territorio aislado, al que el INTI ayude a conectar, o a producir bienes básicos, intermedios o de alto valor tecnológico agregado.
Se trata de que pensemos estratégicamente. Si hoy promovemos una panadería en un pueblo que nunca la tuvo, ya tenemos que estar pensando en que esos mismos habitantes puedan transformar el grano en productos de mayor valor agregado.
Se trata de subir el umbral de dignidad de la población, al punto de que sea ésta la que vaya subiendo el umbral de exigencia en forma creciente. Y si la tecnología sirve para eso, mucho mejor, sigámoslo haciendo...

La Argentina debe seguir bajando el desempleo o formalizando gran parte del trabajo en negro existente, debe bajar los porcentajes de pobreza e indigencia hasta eliminarlos completamente, debe ampliar su sistema productivo. Y todo esto hay que hacerlo en un solo movimiento conceptual: ni secuencialmente ni sectorialmente.

La tecnología es una herramienta fundamental en este marco. Las potencialidades del INTI en esta etapa histórica, con el agregado de perfiles que se hizo en estos años, y que sirven para dar cuenta de todos los aspectos a considerar en la atención de demandas o en la toma de iniciativas, es central.

Todo esto ya lo discutimos largamente y se plasmó en el Plan Estratégico, Y LO MÁS IMPORTANTE: LO HICIMOS Y SABEMOS CÓMO SEGUIR AVANZANDO.

En sentido contrario, no somos nosotros los que tenemos que juntarnos clandestinamente para seguir discutiendo cómo seguir. No.

Si es cierto que todo va a seguir igual, entonces cada uno de los que estamos convencidos de que el proyecto de INTI que estábamos construyendo es el que necesita la Argentina para realizar los cambios estructurales que consoliden el fortalecimiento económico y productivo de nuestro país, y el bienestar de nuestro pueblo, tenemos que seguir llevándolo a cabo, orgánicamente, sin complejos, sin ponernos en contra de nadie pero tampoco sin abandonar nuestras convicciones, las cuales hemos expuesto oportunamente con TODA LIBERTAD.
No ganaron los liberales, hubo un rotundo triunfo de un gobierno nacional, popular y democrático.
Y por favor, NO TENGAMOS MIEDO Y NO RETROCEDAMOS.
¿Cuál sería el cambio de contexto que obliga a una reorientación del INTI?

Tenemos la bendita suerte de estar viviendo en una sociedad abierta, libre, que nos da la posibilidad de proponer debates y exponer puntos de vista para las realizaciones que hacen falta, sabiendo que todavía hay un mundo de cosas para hacer hasta alcanzar ese país justo que nos merecemos y necesitamos, poniendo al INTI en sintonía con las necesidades populares.

De eso, con los cientos de errores que pudimos haber cometido, se trataron los nueve años pasados.

Está en cada uno de nosotros seguir adelante, haciendo que nuestra realización profesional, laboral y personal se corresponda con la realización del INTI Grande que proyectamos, abierto a la sociedad, inteligente, pero no sólo por los conocimientos que pudimos acumular y aplicar, sino también en el sentido más sensible del término.

Saludos a todos y que tengamos el mejor año por delante.

Julio César Canestrari

1 comentario:

  1. Estimado Julio Canestrari.
    espero esté usted bien y cada vez mejor.
    espero que este año lo rodeé a usted de personas buenas en verdad generosas y que deseen el bienestar de todos por igual.

    desde mi humilde puesto lo apoyo con todo mi corazón.

    esperando serle útil,

    MUCHA FELICIDAD y EXITO !!!!
    FUERZA!!!!

    NO TENGO MIEDO - SI TENGO MUCHOS SUEÑOS! SUEÑOS DE UN MUNDO MEJOR
    cosa que para los villanos es un bofetazo muchas veces.
    ah y además soy feliz! más allá de toda circunstancia.
    otro bofetazo.
    SUERTE COMPAÑERO!!!

    miriam débora szpigiel
    leg. 3026
    ATE INTI

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